El secreto de Maston

CAPÍTULO XI

LO QUE SE ENCUENTRA Y LO QUE NO SE ENCUENTRA EN EL CUADERNO DE J. T. MASTON

El cuaderno recogido por la policía de Baltimore se componía de unas treinta hojas, llenas de fórmulas, de ecuaciones y de números, que constituían el conjunto de los cálculos de J. T. Maston. Era un trabajo de alta mecánica, que no podía ser apreciado más que por matemáticos. Allí figuraba hasta la ecuación de las fuerzas vivas v2 - v2,0 = 2 gr 2,0 (1/r - 1/r0)

que se encontraba precisamente en el problema De la Tierra a la Luna, donde contenía, además, las expresiones relativas a la atracción lunar.

En suma, los profanos no habrían comprendido nada de aquel trabajo. Por esto pareció conveniente dar a conocer los datos y los resultados de que el mundo se preocupaba tan vivamente hacía algunas semanas.

Y esto es lo que fue entregado a la publicidad de los periódicos, así que los sabios de la Comisión hubieran conocido las fórmulas del célebre matemático. Esto es lo que todas las publicaciones, sin distinción de partidos, llevaron a conocimiento de las gentes.

Desde luego, que no había discusión posible sobre el trabajo de J. T. Maston. «Problema bien enunciado, problema medio resuelto», se dice; y éste lo estaba de un modo notable. Por otra parte, los cálculos habían sido hechos con demasiada precisión para que la Comisión pudiera pensar en poner en duda su exactitud y sus consecuencias. Si la operación era continuada hasta el fin, el eje terrestre sería irremisiblemente modificado, y las catástrofes previstas se realizarían por completo.

Nota redactada por la Comisión de información de Baltimore, para ser comunicada a los periódicos y revistas de todo el mundo.

«El efecto perseguido por el Consejo de Administración de la North Polar Practical Association, y que tiene por objeto sustituir con un nuevo eje de rotación el antiguo eje, está obtenido por medio del retroceso de un aparato fijo en un punto determinado de la Tierra. Si el aparato está sólidamente soldado al suelo, no es dudoso que comunicará su retroceso a la masa de todo nuestro planeta.

»EI aparato adoptado por los ingenieros de la Sociedad no es otro que un cañón monstruoso, cuyo efecto sería nulo si se le disparase verticalmente. Para producir el efecto máximo hay que apuntarlo horizontalmente, hacia el Norte o hacia el Sur, y esta última dirección es la que ha sido elegida por Barbicane y Compañía. En estas condiciones, el retroceso produce un choque en la Tierra en dirección al Norte, choque asimilable al de una bola de billar golpeada con fuerza.»

¡Verdaderamente, esto es lo que había presentido el perspicaz Alcides Pierredos!

«Hecho el disparo, el centro de la Tierra cambia de situación, siguiendo una dirección paralela a la del choque, lo que podrá cambiar el plano de la órbita, y, por consiguiente, la duración del año, pero en una medida tan débil, que debe ser considerada como absolutamente despreciable. Al mismo tiempo, la Tierra toma un movimiento de rotación alrededor de este nuevo eje, situado en el plano del Ecuador, y su rotación se verificaría indefinidamente alrededor de este nuevo eje si el movimiento diurno no hubiera existido con anterioridad al choque.

»Pero este movimiento existe alrededor de la línea de los polos, y, combinándose con la rotación producida por el retroceso, da nacimiento a nuevo eje, cuyo Polo se aparta del antiguo en una cantidad x. Además, si se hace el disparo en el momento en que el punto vernal –una de las dos intersecciones del Ecuador y de la eclíptica– está en el nadir del punto de tiro, y si el retroceso es bastante fuerte para cambiar de sitio el antiguo Polo en 23° 28', el nuevo eje queda perpendicular al plano de su órbita; poco más o menos, lo que ha sucedido en el planeta Júpiter.

»Ya se sabe cuáles serían las consecuencias de esta perpendicularidad, que el presidente Barbicane ha creído deber indicar en la reunión del 22 de diciembre.

»Pero dada la masa de la Tierra y la cantidad de movimiento que posee, ¿es posible concebir una boca de fuego tal, que su retroceso sea capaz de producir una modificación en el emplazamiento del Polo actual, y, sobre todo, de un valor de 23° 28'?

«Ciertamente, si se construye un cañón o una serie de cañones con las dimensiones exigidas por las leyes de la mecánica, o, a falta de estas dimensiones, si los inventores poseen un explosivo de una potencia bastante considerable para imprimir al proyectil la velocidad necesaria para tal mutación.

»Tomando por tipo el cañón de veintisiete centímetros de la marina francesa (modelo de 1875), que lanza un proyectil de ciento ochenta kilogramos, con una velocidad de quinientos metros por segundo, y dando a esa boca de fuego dimensiones cien veces mayores, es decir, un millón de veces en volumen, ésta lanzaría un proyectil de ciento ochenta mil toneladas. Si, además, la pólvora tuviera una fuerza suficiente para dar al proyectil una velocidad cinco mil seiscientas veces mayor que la vieja pólvora, el resultado quedaría obtenido. En efecto, con una velocidad de dos mil ochocientos kilómetros por segundo, no es de temer que el choque del proyectil, encontrando de nuevo la Tierra, ponga las cosas en el estado inicial.

»Pues bien; por desgracia para la seguridad terrestre, por extraordinario que esto parezca, J. T. Maston y sus colegas tienen precisamente en su poder este explosivo, de una potencia casi infinita, y del cual la pólvora empleada para lanzar el proyectil del Columbia hacia la Luna no podía dar idea. El capitán Nicholl es quien lo ha inventado. ¿De qué sustancia está compuesto? Esto es lo que no se encuentra más que imperfectamente indicado en el cuaderno de J. T. Maston, que se limita a designar este explosivo con el nombre de meli-melonita.

»Todo lo que se sabe es que está formado por la reacción de un meli-melo de sustancias orgánicas y de ácido azoico. Un cierto número de radicales monoatómicas sustituyen al mismo número de átomos de hidrógeno, y se obtiene una pólvora que, como el algodón-pólvora está formada por la combinación y no por la simple mezcla de principios comburentes y combustibles.

»En suma, cualquiera que sea este explosivo, con la potencia que posee, más que suficiente para lanzar un proyectil de ciento ochenta mil toneladas de peso fuera de la atracción terrestre, es evidente que el retroceso que imprimirá al cañón producirá los efectos siguientes:, cambio del eje, mutación del Polo en 23° 28', perpendicularidad del nuevo eje al plano de la eclíptica. De ahí todas las catástrofes tan justamente temidas por los habitantes de la Tierra.

»Sin embargo, queda a la humanidad una probabilidad de escapar a las consecuencias de una operación que debe provocar tales modificaciones en las condiciones geográficas y climatológicas del globo terrestre.

»¿Es posible fabricar un cañón de dimensiones un millón de veces mayores que las del cañón de veintisiete centímetros? Sean cuales sean los progresos de la industria metalúrgica que construye los puentes del Tay y del Forth, los viaductos de Barabit y la torre Eiffel, ¿es admisible que los ingenieros puedan producir este gigantesco aparato, sin hablar del proyectil de ciento ochenta mil toneladas que deberá ser lanzado al espacio?

»Puede dudarse. Y aquí está una de las razones contra el éxito de la tentativa de Barbicane y Compañía. Pero deja el camino expedito a muchas eventualidades particularmente inquietantes, pues parece que la nueva Sociedad ha puesto ya manos a la obra.

»Sépase bien: los llamados Barbicane y Nicholl han abandonado Baltimore y América. Hace dos meses que partieron. ¿Adónde han ido...? Con toda seguridad a ese desconocido paraje del Globo donde debe estar dispuesto todo para intentar su operación.

»Pero, ¿cuál es ese paraje...? Se ignora, y, por consiguiente, es imposible perseguir a esos audaces «Malhechores» (!) que pretenden trastornar el mundo con el pretexto de explorar en su beneficio nuevas hulleras.

«Evidentemente, es muy cierto que este lugar estaría indicado en el cuaderno de J. T. Maston, en la última página que resumía sus trabajos. Pero esta última página ha sido desgarrada entre los dientes del cómplice de Impey Barbicane, y este cómplice, preso ahora en la cárcel de Baltimore, se niega en absoluto a hablar.

»Tal es, pues, la situación. Si el presidente Barbicane llega a fabricar su cañón monstruo y su proyectil; en una palabra, si es realizada su operación en las condiciones arriba dichas, modificará el antiguo eje, y dentro de seis meses será sometida la Tierra a las consecuencias de esta «imperdonable tentativa» .

»Una fecha ha sido elegida para que el disparo produzca todo su efecto, fecha en el cual el choque impreso al esferoide terrestre alcanzará su máximo de intensidad.

»Es el 22 de setiembre, doce horas después del paso del sol por el meridiano del lugar x.

»He aquí las circunstancias conocidas: 1.?, que el disparo se hará con un cañón un millón de veces mayor que el cañón de veintisiete; 2.*, que este cañón cargará un proyectil de ciento ochenta mil toneladas; 3.", que este proyectil estará animado de una velocidad inicial de dos mil ochocientos kilómetros; 4.?, que el disparo se verificará el 22 de setiembre, doce horas después del paso del sol por el meridiano del lugar x. ¿Se puede deducir de ellas cuál es el lugar x, donde se verificará la operación?

»Los componentes de la Comisión se inclinan por la negativa.

»En efecto, nada puede permitir calcular cuál será el lugar x, pues que en el trabajo de J. T. Maston nada indica por qué sitio del globo pasará el nuevo eje, o, en otros términos, en qué sitio serán situados los nuevos Polos de la tierra. ¡A 23° 28' del antiguo, sea! Pero ¿en qué meridiano? He aquí lo absolutamente imposible de establecer.

»Así, pues, es imposible reconocer cuáles serán los territorios descendidos o elevados a consecuencia de la desnivelación de los Océanos; cuáles serán los continentes transformados en mares y los mares transformados en continentes.

»Y, sin embargo, esta desnivelación será muy considerable, a juzgar por los cálculos de J. T. Maston. Después del choque, la superficie del mar tomará la forma de un elipsoide de revolución alrededor del nuevo eje polar, y el nivel de la capa líquida cambiará en casi todos los puntos del globo.

»En efecto la intersección del nivel del nuevo mar –dos superficies de revolución iguales cuyos ejes se encuentran– se compondrá de dos curvas planas, cuyos dos planos pasarán por una perpendicular al plano de los dos ejes polares, y respectivamente, por las dos bisectrices del ángulo de los dos ejes polares. (Texto tomado del cuaderno del matemático.)

»Se sigue de aquí que los cálculos de desnivelación podrán alcanzar una elevación o un descenso de 8.415 metros con relación al antiguo nivel, y que en ciertos puntos del globo diversos territorios bajarán o subirán en esta cantidad con relación al nuevo. Esta cantidad disminuirá gradualmente hasta las líneas de demarcación que dividen el globo en cuatro segmentos, en el límite de los cuales la desnivelación será nula.

»Hay que notar también que el antiguo Polo será sumergido bajo más de 3.000 metros de agua, pues se encuentra a menor distancia del centro de la tierra por consecuencia del achatamiento del esferoide terrestre. Así, el dominio adquirido por la North Polar Practical Association debería quedar anegado, y, por consiguiente, inexplotable. Pero el caso ha sido previsto por Barbicane y Compañía, y consideraciones geográficas deducidas de los últimos descubrimientos permiten afirmar la existencia en el Polo Ártico de una meseta cuya altitud es superior a 3.000 metros.

»En cuanto a los puntos del globo donde la desnivelación alcanzará 8.415 metros, y, por consiguiente, los territorios que sufrirán sus desastrosas consecuencias, no hay que intentar determinarlos. Los matemáticos más capacitados no lo conseguirían. En esta ecuación hay una incógnita que ninguna fórmula puede despejar, y es la situación precisa del punto x donde se producirá el disparo, y donde, por tanto, se verificará el choque... Esta incógnita es el secreto de los promotores de este deplorable asunto.

«Para resumir: los habitantes de la Tierra, en todas las latitudes, están directamente interesados en conocer este secreto, ya que están directamente amenazados por las maniobras de Barbicane y Compañía.

»Así, pues, se avisa a todos los habitantes de Europa, de África, de Asia, de América, de Australasia y de Oceanía, que vigilen todos los trabajos de balística, tales como fundición de cañones, fabricación de pólvora o de proyectiles, que pudieron ser emprendidos en su territorio, que observen igualmente la presencia de todo extranjero cuya llegada pareciera sospechosa, y que lo comuniquen inmediatamente a los miembros de la Comisión de Información, en Baltimore, Maryland, Estados Unidos de América.

»¡Haga el cielo que esta revelación nos llegue antes del 22 de setiembre del presente año, que amenaza turbar el orden establecido en el sistema terrestre!»

Telegramma

Ufficio di partenza: World Wide Web · Destinazione: a bordo del Nautilus

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