XXXII
LA LICORNE - TOMA DE POSESIÓN EN NOMBRE DE INGLATERRA - NINGUNA NOTICIA DEL FLAG - REGRESO A FELSENHEIM - UN MATRIMONIO CELEBRADO EN LA CAPILLA - VARIOS AÑOS -
PROSPERIDAD DE LA COLONIA DE LA NUEVA SUIZA.
El barco que acababa de anclar a la entrada de la bahía del Salvamento era la Licorne. Reparadas sus averías, el capitán Littlestone abandonó El Cabo después de una escala de varios meses, y llegaba al fin a la Nueva Suiza, de la que debía tomar posesión oficial en nombre de Inglaterra.
El capitán Littlestone supo entonces por el mismo Harry Gould los sucesos de que el Flag había sido escenario.
En cuanto a lo que había sido de este navío, si Robert Borupt se entregaba a la piratería en los mares mal afamados del océano Pacífico o si sus cómplices y él habían perecido en aquellos parajes, nunca se debía saber, y como ya hemos dicho, no hay que volver sobre el asunto.
¡Qué satisfacción para las dos familias cuando vieron que la casa de Felsenheim no había sido entregada al saqueo! Era verosímil que los indígenas, con la intención de establecerse en la isla, tuvieran la de instalarse en dicha casa; pues no había desperfecto ni en las alcobas, ni en las salas, ni en los anejos y almacenes, como tampoco en el huerto ni en los campos vecinos.
Cuando nuestros amigos regresaron a Felsenheim, los perros Turco, Braun y Falb acudieron, demostrando su alegría a fuerza de ladridos y saltos.
Pronto fueron hallados los animales domésticos, que andaban dispersos por los alrededores del cercado; los búfalos Sturm y Brummer; el avestruz Brausewind, el mono Knips II, el onagro Leichtfuss, la vaca Blass y sus compañeros de pasto, el toro Brüll y sus compañeros de establo, los asnos Rash, Pfeil y Flink, el chacal y el albatros de Jenny, que había franqueado el brazo de mar comprendido entre el islote del Tiburón y Felsenheim.
Como otros barcos expedidos desde Inglaterra no tardarían en llevar a la isla nuevos colonos, convenía elegir sitios para las construcciones nuevas, decidiéndose que serían emplazadas sobre las dos orillas del arroyo de los Chacales, subiendo hacía la cascada. Felsenheim formaría así el primer pueblo de la colonia en espera de que se convirtiese en ciudad. El porvenir le reservaba sin duda el puesto de capital de la Nueva Suiza, pues ella sería el más importante de los pueblos que se elevarían tanto en el interior como en el exterior de la Tierra Prometida. La Licorne debía prolongar su escala en la bahía del Salvamento hasta la llegada de los emigrantes. Así es que había gran animación en aquella parte.
No habían transcurrido tres semanas cuando una ceremonia, a la que se procuró dar el mayor brillo posible, reunió al comandante Littlestone, a sus oficiales y a los tripulantes de la corbeta, con el capitán Harry Gould, el contramaestre y las familias Zermatt y Wolston, que iban a unirse por los más estrechos lazos.
Dicho día el capellán de la Licorne bendijo en la capilla de Felsenheim el matrimonio de Ernest Zermatt y de Annah Wolston; era el primero que se efectuaba en la Nueva Suiza, y seguramente en lo por venir sería seguido de otros.
Efectivamente, dos años después François se casaba con Doll Wolston, y en esta ocasión no fue en la humilde capilla donde el pastor de la colonia bendijo una unión tan deseada, sino que la ceremonia se efectuó en una hermosa iglesia construida en la mitad del camino de la avenida entre Felsenheim y Falkenhorst, cuyo campanario, que sobresalía de los árboles, era visible a tres millas en el mar.
Ocioso sería extenderse más sobre el destino de la Nueva Suiza.
La feliz isla vio aumentar de año en año el número de sus habitantes. La bahía del Salvamento, al abrigo de los vientos y las olas, ofrecía excelente anclaje a los barcos, entre los que la pinaza Isabel no hacía mal papel.
Claro es que las comunicaciones con la metrópoli habían sido regularmente establecidas, lo que fue causa de fructuosa exportación de los productos de la colonia, tanto los del distrito de la Tierra Prometida como los del campo que limitaba la cordillera al sur. Había entonces cuatro pueblos principales: Waldegg, Zuckertop, Prospect-Hill y Eberfurt. En la desembocadura del Montrose se construyó un puerto, y otro en la bahía de la Licorne, que un buen camino ponía en comunicación con la bahía del Salvamento.
En aquella época, es decir, tres años después de la toma de posesión por Inglaterra, la cifra de la población pasaba de dos mil. Habiendo el gobierno británico dejado su autonomía a la Nueva Suiza, monsieur Zermatt fue nombrado gobernador de la colonia. ¡Haga el cielo que los que le sucedan sigan el ejemplo del digno y excelente hombre! Conviene advertir que un destacamento de tropas de la India formó la guarnición de la isla después de que se construyeran dos fuertes: uno en el cabo del Este y otro en el cabo del Rescate (antes cabo de la Esperanza Perdida), para dominar el brazo de mar que daba acceso a la bahía del Salvamento.
Ciertamente no había que temer a los salvajes; ni a los de las islas Andamán o Nicobar, ni a los de la costa australiana. Pero la posición de la Nueva Suiza en aquellos parajes, aparte de que facilitaba la escala de los navíos, tenía real importancia desde el punto de vista militar por estar a la entrada de los mares de la Sonda y del océano índico. Importaba, pues, que poseyera medios de defensa adecuados a esta posición.
Tal es la historia completa de esta isla desde el día en que la tempestad arrojó en ella a un padre, una madre y cuatro hijos. Durante doce años esta familia inteligente y animosa había trabajado sin descanso, empleando todas sus fuerzas en el cultivo de un suelo virgen, fecundado por el poderoso clima de las zonas tropicales. Su prosperidad no había cesado, su bienestar aumentó hasta el día en que la llegada de la Licorne les permitió establecer relaciones con el resto del mundo.
Como se sabe, otra familia fue por propia voluntad a unir su suerte a la primera, y material y moralmente jamás su vida había sido más feliz que sobre el dominio de la Tierra Prometida.
Pero entonces comenzaron las pruebas. La mala suerte se encarnizó contra aquellas honradas gentes. Tuvieron el temor de no volver a ver a los que esperaban y hasta la desgracia de ser acometidas por una banda de salvajes. Pero aun en las peores horas de este período, sostenidos por sincera fe, que nada podía quebrantar, no desesperaron jamás de la providencia.
Volvieron al fin los buenos días, y los malos no eran ya de temer para esta segunda patria de las dos familias.
En la actualidad el estado de la Nueva Suiza es floreciente, y llegará a ser pequeña para albergar a todos los que atrae. Su comercio se extiende por Europa y Asia, gracias a la proximidad de Australia, de India y de las posesiones neerlandesas. Afortunadamente, las pepitas encontradas en el río Montrose eran raras, y la colonia no fue invadida por esos buscadores de oro, que no dejan tras sí más que desorden y miseria.
Los matrimonios que habían unido a las familias Zermatt y Wolston han sido bendecidos por el cielo, y los abuelos y abuelas se han visto revivir en sus nietos. Sólo Jack se conforma con no tener más que sobrinos, que saltan sobre las rodillas de él. Teniendo por vocación ser tío, desempeña con buen éxito esta función social.
La prosperidad de la isla está asegurada; y aunque haya entrado en el dominio colonial de la Gran Bretaña, ésta, como ha hecho por Nueva Holanda, le ha dejado su nombre de Nueva Suiza en honor a la familia Zermatt.
JULES GABRIEL VERNE (Nantes, 8 de febrero de 1828 – Amiens, 24 de marzo de 1905), conocido en los países de lengua española como Julio Verne, fue un escritor francés de novelas de aventuras. Considerado, junto con H. G. Wells, uno de los padres de la ciencia ficción, es el segundo autor más traducido de todos los tiempos, después de Agatha Christie, con 4185 traducciones, de acuerdo con el Index Translationum. Algunas de sus obras han sido adaptadas al cine. Predijo con gran exactitud en sus relatos fantásticos la aparición de algunos de los productos generados por el avance tecnológico del siglo XX, como la televisión, los helicópteros, los submarinos o las naves espaciales. Fue condecorado con la Legión de Honor por sus aportes a la educación y a la ciencia.
Notas [1] Éste es el diario que ha aparecido con el título de El Robinsón suizo. << [2] Unos cien kilómetros. << [3] Mister Wolston no se engañaba hablando de esta manera, y setenta años más tarde, la multiplicación extraordinaria de los conejos iba a constituir tal peligro para Australia, que fue preciso proceder a su destrucción por los medios más enérgicos. <<
A mű végére értél. Elolvastad?
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