Una ciudad flotante

VII

He dicho que la longitud del Great Eastern  superaba los dos hectómetros. Para los espíritus amantes de la comparación, diré que es un tercio más largo que el Pont des Arts. No habría podido pues evolucionar en el Sena. Por lo demás, dado su calado, no flotaría allí más de lo que flota el Pont des Arts. En realidad, el vapor mide doscientos siete metros cincuenta en la línea de flotación entre perpendiculares. Tiene doscientos diez metros veinticinco en la cubierta superior, de extremo a extremo, es decir, que su longitud es el doble de la de los mayores paquebotes transatlánticos. Su anchura es de veinticinco metros treinta en su cuaderna maestra, y de treinta y seis metros sesenta y cinco por fuera de los tambores.

El casco del Great Eastern  es a prueba de los más formidables golpes de mar. Es doble y se compone de una agregación de celdas dispuestas entre el forro exterior e interior, que tienen ochenta y seis centímetros de altura. Además, trece compartimentos, separados por mamparos estancos, aumentan su seguridad desde el punto de vista de las vías de agua y del incendio. Diez mil toneladas de hierro han sido empleadas en la construcción de este casco, y tres millones de remaches, colocados en caliente, aseguran el perfecto ensamblaje de las placas de su forro.

El Great Eastern  desplaza veintiocho mil quinientas toneladas cuando cala treinta pies de agua. En lastre, solo cala seis metros diez. Puede transportar diez mil pasajeros. De las trescientas setenta y tres cabeceras de distrito de Francia, doscientas setenta y cuatro están menos pobladas de lo que lo estaría esta subprefectura flotante con su máximo de pasajeros.

Las líneas del Great Eastern  son muy alargadas. Su roda recta está perforada por escobenes por los que corren las cadenas de las anclas. Su proa, muy afilada, no presentando ni huecos ni protuberancias, está muy lograda. Su popa redonda cae un poco y desluce el conjunto.

De su cubierta se elevan seis mástiles y cinco chimeneas. Los tres primeros mástiles a proa son el foregigger  y el foremast , ambos palos de trinquete, y el mainmast , o palo mayor. Los tres últimos a popa son llamados aftermainmast , mizzenmast  y after-gigger . El foremast  y el mainmast  llevan cangrejas, gavias y juanetes. Los otros cuatro mástiles no están aparejados más que con velas de cuchillo; el todo formando cinco mil cuatrocientos metros cuadrados de superficie de velamen, de buena lona de la fábrica real de Edimburgo. En las vastas cofas del segundo y del tercer mástil, una compañía de soldados podría maniobrar a sus anchas. De esos seis mástiles, mantenidos por obenques y brandales metálicos, el segundo, el tercero y el cuarto están hechos de chapas empernadas, verdaderas obras maestras de calderería. En la fogonadura, miden un metro diez de diámetro, y el más grande, el mainmast , se eleva a una altura de doscientos siete pies franceses, que es superior a la de las torres de Notre-Dame.

En cuanto a las chimeneas, dos delante de los tambores sirven a la máquina de palas, tres detrás sirven a la máquina de hélice; son enormes cilindros, altos de treinta metros cincuenta, mantenidos por cadenas fijadas sobre las casetas.

En el interior del Great Eastern , la distribución del vasto casco ha sido juiciosamente concebida. La proa encierra las lavanderías de vapor y el alojamiento de la tripulación. Vienen a continuación un salón de damas y un gran salón decorado con arañas, lámparas de balance, pinturas recubiertas de espejos. Estas magníficas piezas reciben la luz a través de claraboyas laterales, soportadas sobre elegantes columnillas doradas, y comunican con la cubierta superior por anchas escaleras de peldaños metálicos y pasamanos de caoba. A los lados están dispuestas cuatro filas de cabinas que separa un pasillo, unas comunicando por un rellano, las otras situadas en el piso inferior, a las cuales da acceso una escalera especial. A popa, los tres vastos dining-rooms  presentaban la misma disposición para las cabinas. De los salones de proa a los de popa, se pasaba siguiendo un pasillo embaldosado que rodea la máquina de las ruedas entre sus paredes de chapa y los oficios de a bordo.

Las máquinas del Great Eastern  son justamente consideradas como obras maestras, —iba a decir obras maestras de relojería—. Nada más asombroso que ver esos enormes engranajes funcionar con la precisión y la suavidad de un reloj. La potencia nominal de la máquina de palas es de mil caballos. Esta máquina se compone de cuatro cilindros oscilantes de un diámetro de dos metros veintiséis, acoplados por pares, y desarrollando cuatro metros veintisiete de carrera por medio de sus pistones directamente articulados sobre las bielas. La presión media es de veinte libras por pulgada, aproximadamente un kilogramo setenta y seis por centímetro cuadrado, o sea una atmósfera y dos tercios. La superficie de calefacción de las cuatro calderas reunidas es de setecientos ochenta metros cuadrados. Este engine-paddle  marcha con una calma majestuosa; su excéntrica, arrastrada por el eje cigüeñal, parece elevarse como un globo en el aire. Puede dar doce vueltas de rueda por minuto, y contrasta singularmente con la máquina de la hélice, más rápida, más rabiosa, que se embala bajo el empuje de sus mil seiscientos caballos de vapor.

Este engine-screw  cuenta con cuatro cilindros fijos dispuestos horizontalmente. Se hacen frente dos a dos, y sus pistones, cuya carrera es de un metro veinticuatro, actúan directamente sobre el eje de la hélice. Bajo la presión producida por sus seis calderas, cuya superficie de calefacción es de mil ciento setenta y cinco metros cuadrados, la hélice, pesando sesenta toneladas, puede dar hasta cuarenta y ocho revoluciones por minuto; pero entonces, jadeante, apresurada, perdida, esta máquina vertiginosa se embala, y sus largos pistones parecen atacarse a golpes de pistón, como enormes jabalíes a colmillazos.

Independientemente de estos dos aparatos, el Great Eastern  posee aún otras seis máquinas auxiliares para la alimentación, las puestas en marcha y los cabrestantes. El vapor, como se ve, juega a bordo un papel importante en todas las maniobras.

Tal es este vapor sin igual y reconocible entre todos. Lo que no impidió a un capitán francés poner un día esta mención ingenua en su libro de a bordo: «Encontrado navío de seis palos y cinco chimeneas. Supuesto Great Eastern .»

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Origin office: the World Wide Web · Destination: aboard the Nautilus

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